Profundidad, elegancia, suspensión, la forma contiene pero no solidifica, libera la emoción de una manera muy sutil o delicada, hay extrañeza llena de alegría, el punto rojo, hay un trabajo fino de compensaciones cuyo criterio de identidad esta resuelto en un fondo de síntesis donde el azar y el misterio se abrazan. La linea es el paisaje sostenido entre la razón y la pasión. Hay armonías que movilizan la tierra, diminutos volcanes en los vértices, lagos de paz en las rectas, todo lo cual se hace como una ventana que libera y ampara a la vez.
Lisandro Gallardón - 2012